La palabra adecuada puede cambiarlo todo y disparar las ventas

A las personas les agrada pensar que toman las decisiones basándose en aspectos lógicos y racionales pero en realidad no es así, sobre todo cuando hacemos referencia a las compras. La toma de decisiones es un proceso complejo en el cual influyen muchos aspectos, que a veces ni siquiera son percibidos de manera consciente.

Se trata de un hecho que los publicistas y los expertos en marketing conocen a la perfección. Por ejemplo, ¿sabías que los libros que se han convertido en best seller comparten un secreto: tienen más adjetivos en sus títulos?

A esta conclusión llegaron los investigadores de la Purdue University al analizar libros que han sido verdaderos éxitos de venta a lo largo de los años. ¿A qué se debe este fenómeno? La respuesta es muy sencilla: los adjetivos sensoriales hacen que un título sea más impactante y, como consecuencia, más memorable. Por tanto, aumentan las probabilidades de que el lector lo compre y después lo recomiende a un amigo.

En 2006 investigadores de la Universidad de Cornell comprobaron este hecho de manera irrefutable ya que apreciaron que cuando se utilizaban adjetivos para calificar los productos de un menú, las ventas aumentaban en un 27%. Un resultado muy interesante, sobre todo si se tiene en cuenta que lo único que se ha hecho es añadir los adjetivos adecuados.

La explicación definitiva a este fenómeno que a muchos podría parecerle casi increíble llegó en 2012 cuando se escaneó el cerebro de las personas mientras leían. Entonces se pudo apreciar que cuando se leen los adjetivos sensoriales (como duro, rugoso o suave) las zonas cerebrales vinculadas con las sensaciones táctiles se activan. Esto les indica a los escritores que, si quieren escribir de forma memorable y generar experiencias positivas en los lectores, el uso de adjetivos es esencial.

¿Cómo aplicar estas investigaciones a su empresa?


Todas las empresas pueden jugar con los adjetivos porque la esencia radica en generar una experiencia positiva en sus clientes potenciales. No obstante, los adjetivos se deben usar con tino ya que si se utilizan en desmesura se corre el riesgo de obtener el resultado opuesto. Es decir, que las personas abandonen el sitio web con la sensación de que no ha logrado encontrar la información que buscaba.

No debemos olvidar que son los verbos y los sustantivos los que comunican más datos. Por tanto, la maestría del redactor de contenidos radica en encontrar el equilibrio justo y, sobre todo, en detectar los adjetivos que despiertan las emociones adecuadas en el público al cual va dirigido el producto.

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